En
la comunidad de naciones, la gobernanza se considera «buena» y «democrática» en
la medida en que las instituciones y procesos de cada país sean transparentes.
Las instituciones hacen referencia a órganos tales como el parlamento y sus
diversos ministros. Los procesos incluyen actividades fundamentales como
elecciones y procesos legales, los cuales deben estar exentos de corrupción y
deben ser responsables ante el pueblo. El cumplimiento de esta normativa se ha
convertido en un baremo imprescindible para medir la credibilidad y el respeto
de los países en el panorama mundial. La buena gobernanza promueve la equidad,
la participación, el pluralismo, la transparencia, la responsabilidad y el
estado de derecho, de modo que sea efectivo, eficiente y duradero. Llevando
estos principios a la práctica, somos testigos de elecciones frecuentes, libres
y limpias, parlamentos representativos que redactan leyes y proporcionan una
visión de conjunto, y un sistema jurídico independiente para interpretar dichas
leyes.
La
mayor amenaza para la buena gobernanza viene de la corrupción, la violencia y
la pobreza, todo lo cual debilita la transparencia, la seguridad, la
participación y las libertades fundamentales. La gobernanza democrática fomenta
el desarrollo, dedicando su energía a influir en tareas como la erradicación de
la pobreza, la protección del medio ambiente, garantizar la igualdad entre los
géneros y proporcionar los medios de subsistencia sostenibles. Garantiza que la
sociedad civil desempeñe un papel activo al establecer prioridades y dar a
conocer las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad.
Fuente:
Organización de las Naciones Unidas. Temas Mundiales. Disponible en URL: http://www.un.org/es/globalissues/governance/
La
gobernanza según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
hace referencia a “…el marco de reglas, instituciones y prácticas establecidas
que sientan los límites y los incentivos para el comportamiento de los
individuos, las organizaciones, las empresas”. Cuando se habla de
gobernabilidad se debe tomar en cuenta algunas consideraciones:
Es
un concepto postgubernamentalista.
No
es un acto en sí, es un proceso.
Hace
mención y es relativa al autogobierno y la autogestión.
Implica
diversidad.
Demanda
la descentralización.
Tiene
una dirección social (gobierno reticular).
Requiere
la capacidad de arbitraje (conflictos).
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La gobernanza está asocicada a la eficacia y eficiencia de los gobernantes por lo que ella será totalmente efectivia si los mismos logran aplocarla de manera adecuada orientando su labor al uso adecuado de los recursos sobre los que deben prevalecer los valores de honestidad y transparencia.
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